Así sea

Ojalá y en serio AMEN.

Quizá es que ya empiezo a mostrar señales de un carácter “viejo” - por conducto de una cada vez más corta paciencia con todo cuanto a religiones se refiere: últimamente he regresado respuestas con muy poco formulismo a más de un par de personas en mis contactos de correo electrónico. Y es que insisten en enseñarme que su camino es el correcto - si les hiciera caso a todos y cada uno de ellos tendría que dividirme en diferentes partes, así de variadas las verdades que cada quien proclama como la única y la que rige sobre todo el mundo.

Lo he comentado antes en este y el otro blog: ¿Por qué ese afán de estar hostigando con su proclama religiosa a quienes en ningún momento han solicitado ser parte de esa experiencia?, una muy particular experiencia que a mi ver y haciéndole caso a Benito Juárez (por lo del respeto al derecho ajeno), debería siempre mantenerse en la privacidad de cada persona.

Pero somos humanos (el pretexto número uno de muchos), y algún gene hemos de tener que nos obliga a tratar de reclutar al vecino, al familiar, al extraño o al amigo a nuestro credo. Téngase en mente que mi argumento no es contra alguno de los muchos profetas que la historia humana ha otorgado, sino con sus clubes de admiradores ya que según cada quien reciben un “llamado” a ser soldados de tal o cual deidad y la mejor forma de ganar puntos para la vida eterna es completando una cuota indeterminada de conversos.

En fin, que cada quien crea lo que se le antoje, lo que los tranquilice y les dé sentido de localidad y razón para esta vida. Lo único que les pido es quédenselo con ustedes, hay muchas formas de entregar ese mensaje paquete y cuando tratan de aparentar sutileza o disfrazarlo como cortesía, es una de las peores. Toca el nervio.

En la libertad de cultos está también la libertad de no participar en ninguno - el respeto a ese derecho básico, es sin lugar de duda: La Paz.

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