Concupiscencia

Según Wikipedia, esta palabra está definida como la propensión natural de los seres humanos a obrar el mal, como consecuencia del pecado original. Ya de entrada se puede ver que aplica a la enfermiza obsesión de la teología Cristiana a ensombrecer todo cuanto tenga carácter sexual en la conducta humana.

Desde chiquillos se nos hostiga con nociones de un pecado original: apenas llegamos al mundo y ya estamos sucios y se requiere entonces el bautizo. Todo porque un pene, un útero y otros accesorios anatómicos funcionaron como funcionan y si bien les fué a sus dueños, la experiencia fué recompensante a niveles de lo sublime.

La hipocresía de la iglesia es sobrepasada solamente por quienes se dicen profesar y practicar sus principios.

En un reciente comentario que hice en Facebook anoté que “el sexo oral está prohibido en los hogares Católicos, qué aburrido”. Esperaba uno o dos latigazos por semejante atrevimiento y como siempre algunos de mis seguidores no me decepcionaron; y es que estoy seguro que en su diario vivir bajo la tutela de las Santa Biblia, quienes son pareja nunca se han dado oportunidad de practicar el sexo fuera de su única función (según las escrituras): procrear.

El problema es que conozco a algunos de ellos y son perritos echados a perder, más que yo… y bien pegados a predicar con las doctrinas de los diez mandamientos…

…alabados sean entonces los hipócritas. Amen.

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