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De costumbres…

Le dijo Felipito a Mafalda alguna vez: “el hombre es un animal de costumbres”, a lo que Mafalda - después de reflexionar un poco le contesta: “… ¿y no será que de costumbre el hombre es un animal?”

El Arzobispo de la Arquidiócesis de Hermosillo, José Ulises Macías, salió con una brillante propuesta al pueblo Sonorense: No se acostumbren a la violencia.

Lo que dijo Mafalda.

Macias Salcedo¿En qué cabeza cabe el coordinar las ideas para salir con semejante llamado? ¿será posible que una sociedad se acostumbre a la violencia escalante que vive la entidad? - hasta donde sé, la gente de Nogales (mi área de influencia por lazos familiares) tiene mucho cuidado ya de “andar en la calle”, la gente de Nogales Arizona no quiere cruzar al lado Mexicano y todo ello lo aprecio bastante lejos de verlo convertido en una costumbre… Señor Arzobispo.

A lo mejor se le chispoteó… a lo mejor, pero aún así la persona esta es una figura pública con una influencia hasta cierto punto bastante fuerte y extendida como para aventurar semejante comentario. En fin, a lo mejor ahí se dan esos llamados a los que los Papas han estado haciendo a los cuatro vientos para “poner un freno a la violencia y las guerras” en el mundo. No creo que las guerras se sigan dando porque todos estamos acostumbrados a ellas, lejos de eso… simplemente hay intereses que sobrepasan los del ciudadano común y cuando eso sucede al diablo con todo… a matar y morir se ha dicho - la iglesia (todas ellas) tienen su pasado inquieto en ese rubro así es que carecen de autoridad para decir que ellos nunca fomentaron la violencia y en ciertas singulares ocasiones: el genocidio.

Orale mi estimado Arzobispo, en qué tremendo lío ponen al ser supremo - esa sí que es costumbre para que vea: creo que de los más devotos y fervientes Cristianos y/o Católicos son los narcotraficantes, hasta tienen sus altares y tatuajes de la Virgen y crucifijos de oro - ellos le rezan al Padre Nuestro todos los días, al igual que los policías y los ciudadanos comunes… ¿a quién le debe hacer caso la morena o el supremo a la hora de las plegarias? ¿a quién hay que proteger a la hora que las balas empiezan a zumbar?

Su trabajo, si es que le interesa dignificarlo, debe orientarse a la educación pro-activa (no limitada a las interminables sesiones leyendo pasajes de un libro), si es que a estas alturas de la civilización la Iglesia puede hacer algo; pero bueno, educar es más difícil que hacer una proclama y salir publicado en los medios.
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La Guerra es Bella

De Patxi Andión, cantautor Español… álbum El Balcón Abierto, editado en 1986. El mensaje siempre actual, antes y después de Andión…

General

General que ocupas la colina
tras 5 tardes crudas y asesinas
ante tu puerta hay una campesina
que en la atardecida parece una niña
de 50 años y con 5 hijos
venidos al mundo como conejillos
prestados al mundo como soldados
y que no han regresado

General a ver cómo le cuentas
que en ese tren que les llevaba cantando
cosas que al pecho carga de medallas
y los fusiles de grandes palabras
que la guerra es bella aunque hayan muerto
y que seguro les dió tiempo en la espera
de hacer los 5 el amor el amor
con su enfermera

General la guerra ha terminado
el enemigo está colonizado
en la colina ya no queda nadie
sólo nieve y los pinos silencio y piñas
buenas para encender buenas para adornar
los Belenes para Navidad
cuando los niños los recuerdos y el mar
no se pueden callar

General con estas 5 estrellas
estas 5 lágrimas de madre que espera
qué sentido tienen ahora que el tren vuelve
sobre la amnesia que brindó la suerte
viene medio lleno de hombres que cantan
y medio vacío de héroes que descansan
y en dos minutos victoria derrota general enemigo y batalla
serán tan sólo tan sólo
sólo 5 palabras

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Yo Pecador

Hace un par de días me asaltó un predicador en el Ferry de Staten Island al regresar a mi casa después del trabajo. Iba yo leyendo una vieja revista de mi colección muy entretenido cuando un güero en corbata me preguntó si me daba tiempo de leer la Biblia. Le dije que NO sabiendo a dónde me conduciría esa respuesta y que prácticamente acaba de perder una oportunidad de solaz esparcimiento y recreación en los 25 minutos que dura la travesía de Whitehall a St. George.

Le pregunté al chavo éste el por qué debería de prestarle mi atención, por qué debería yo de tomar su palabra y sobre todo aquellas escritas en un libro como la verdad única y completa, por qué no también hablar sobre el Corán o la vida de los Cuáqueros… y el muchacho se volvió un manojo de balbuceos. Pobre, no lo culpo pero creo que no estaba preparado para semejante cuestionamiento. Le dije que para medio mundo - el Musulmán - él y yo éramos un par de infieles que nos quedaríamos sin las vírgenes al morir, para empezar con ejemplo.

Este episodio me lleva a confirmar el pensamiento de que el afán en reclutar a sus credos es una cuestión de poder, eso engolosina a cualquier persona o grupo de ellas. Para mí no hay peor azote a la humanidad que el concepto y prácticas de las religiones organizadas, grandes y pequeñas todas son lo mismo: proclaman en su exclusivo haber la única y absoluta verdad y nadie fuera de su equipo merece nada a menos que sea un devoto afiliado. Igual que en un equipo de fútbol. O partido político.

Sólo podría ser producto de la arrogancia humana el pensar en sí mismos como el epítome de la Creación (cosa de la que tengo absoluta duda pero ese es tema para otro artículo). De igual arrogantes las formas y los símbolos que  los animales conscientes del tercer planeta utilizan para delimitar sus territorios y filiación religiosa… ¿en qué cabeza cabe que un supuesto ser supremo va aprestar atención especial a bípedos que se visten en vistosos colores, proclaman celibato en pos de una orden y servicio, se ponen un gorrito copetero, se dejan crecer trenzas en las patillas del peinado y visten de negro hasta en los días más calientes, se autoflagelan, o se arrastran de rodillas hasta sangrar en sus peregrinares a igual de arrogantes y pretenciosas construcciones denominadas como templos de adoración?… ¿en qué cabeza cabe?

En las cabezas donde domina el miedo. Así de sencillo. Miedo a la vida, miedo a la muerte. Y no es para decir “¿miedo yo? de ninguna manera, ¡el Señor está conmigo!” - ¿cuál señor? ¿Alá? ¿Jesús? ¿Mohamed?. ¡Oh!, ha de ser porque te comes una galletita los Domingos o porque adoras la imagen de un crucificado o porque no comes puerco y ayunas de cuando en cuando que mereces la atención privilegiada de la entidad suprema creadora de todo el universo… digo, sometiendo nuestra existencia a ese perenne dogma. Creo que semejante ente ha de tener mejores cosas que hacer y administrar en todo un universo que fijarse en las babosadas existenciales cometidas por unos changos sin pelo en un pequeño planeta de muchos, en una pequeña galaxia de muchas.

Desde pequeños nos empiezan a enseñar sobre un Cielo y un Infierno. La recompensa de vida eterna o el doloroso castigo per sécula seculorum. Vaya intrigante “amarre” a la vida corporal: luego de pasar un promedio de 70 años viviendo en un cuerpo que se deteriora en las más variadas formas, sostenemos a diestra y siniestra que si nos portamos mal lo que nos espera son más castigos: quemaduras, latigazos, hambre, etc… dénle una buena leída al libro que dicta los dogmas que toman como los verdaderos - si es que todavía pueden hacerlo objetivamente, la efervescencia religiosa quema ciertas áreas del razonamiento en el cerebro - y si encuentran alguna referencia al castigo que no tenga que ver con con una simple transposición de los diferentes traumas que nuestro cuerpo humano puede recibir en vida, me avisan. ¡En serio!

Dijo Blas Pascal: “El hombre no se comporta haciendo el mal tan completamente y con tanto entusiasmo que cuando lo hace a partir de una convicción religiosa”.

Dijo George Carlin: “Asesinato. Mas cuando piensas un poco en ello, la religión realmente nunca ha tenido un gran problema con el asesinato. Más gente ha sido asesinada en el nombre de Dios que por cualquier otra razón. Todo cuanto hay que hacer es dirigir la mirada hacia Irlanda del Norte, Kashmir, La Inquisición, Las Cruzadas y el World Trade Center para ver qué tan en serio la gente religiosa se toma el no matarás. Lo más devotos que son, lo más que ven al asesinato como algo negociable. Todo depende de quién está matando y quién está siendo asesinado“.

Mi estimado Mormón de los Santos de Los Ultimos Días en el Ferry no pudo con algo semejante a todo este rollo.

Una marca más en el fuselaje de mi avión. A ver cuándo me toca el o la siguiente.

Su más seguro y atento infiel y pecador, yo. ¡Salud!

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