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Dos Mil Años y Cacho

Esta mañana tempranito eso es en lo que estaba pensando y al escribir el artículo publicado en el otro blog, consideré incluír una anécdota algo adecuada para la reflexión mañanera, pero ya era mucho rollo y aprovechando este lugar decidí traerlo para acá.

Pensaba en los dos mil añitos y tantitos más tantitos menos del nacimiento de uno de los profetas de más “pull” en la inmediata historia de la humanidad: Jesús. Mis reflexiones iban al qué sucedería si un buen día de éstos se apareciera en el planeta y empezara a proclamar las virtudes de su credo; al final considero que como dijo Arjona más vale que se quede allá arriba porque si vuelve le puede ir mal o peor que hace dos mil años más o menos.

Hace mucho tiempo - principios de los 90s - trabajando en una estación de radio en Nogales Sonora tenía la oportunidad de cuando en cuando de atender la planta transmisora a horas que pocos consideran como normales para un trabajo. Por cuestiones sindicales la planta siempre tenía un guardia presente, y esa particular ocasión estaba ahí un personaje del que ya no recuerdo su nombre, pero era MUY platicador, al punto de a veces ser insolente. En el afán de no presentarme como un hijoesú nomás lo escuchaba mientras hacía mi trabajo y le regresaba afirmativos de vez en cuando y el señor me seguía platicando principalmente sobre la Biblia, la vida religiosa, las misas de su congregación, cómo eran mejores que las católicas, que si los sacerdotes, que si Jesús… en fin, peor que esas personas que van de casa en casa los Domingos ofreciendo leer la Biblia y de paso venden un librito.

Mi amigo en la planta no había sido así todo el tiempo, de hecho antes de un percance familiar era bastante vaquetón y gustoso de los alcoholes. Si mal no recuerdo un hijo o hija de él sufrió un accidente de graves consecuencias y el señor tomó el evento como un castigo… de ahí su conversión y encima el afán de conseguir más adeptos a su particular grupo religioso. Esa noche en la planta transmisora se equivocó conmigo, creo que pensó que ya se había ganado algunos puntos porque a todo le decía yo que o que qué bueno - hasta que me colmó el vaso y que se desparrama la cosa:

ProfetasMientras me hablaba de Jesús cambié mi conversación y empecé a cuestionarle cómo se daría cuenta él o sus allegados de que tenían al profeta frente a ellos, cómo sabrían que Jesús había regresado tal y como fué prometido hace dos milenios. No estaba preparado para esas preguntas, y empuñando con más fuerza su gastada Biblia me insistía que ese libro le daría la respuesta como se la había dado para tantas otras cosas en su vida. Con mi más serio semblante y dejando mis herramientas me volví hacia él y le dije: “Dudas por lo que te pregunto… no tienes por qué, yo soy el Mesías, yo soy al que tú y tus hermanos han esperado por tanto tiempo…” - ¡en la torre!, no sé como le hice para sostener la mirada y el semblante tranquilo porque lo que fué él puso una cara blanca de pánico, después de un silencio bastante incómodo lo primero que me dijo fué: “Rogelio, tú no puedes ser, no puedes ser el Mesías… blasfemas… no puedes ser tú“. Me le quedo viendo con tristeza y nada más le pregunto “¿cómo puedes estar tan seguro? ¿necesitas que haga un milagro para creer en mí? que no dicen las escrituras Dichosos lo que no han visto y han creído?“.

Ahí fué cuando decidí dejar de administrarle su medicina a este señor. Creo sinceramente que si le hubiera seguido, habría puesto mi integridad física en peligro. Diciéndole que no se preocupara y que lo tomara como una prueba de su fé volví a lo mío y los siguientes minutos fueron absoluto silencio (y yo cuidándome la espalda de reojo), eché a andar el equipo que había tenido el problema, recogí mis herramientas y me fuí. A los pocos días el guardia en cuestión renunció y ya no supe más de él, pero la experiencia permanece.

Esa conversación reafirmó la pobre evaluación que desde hace mucho tiempo le otorgué al seguimiento ciego de las religiones - Jesús fué uno de los primeros prisioneros políticos cuya historia fué documentada, con un alto grado de divinidad pero documentada al fin. Un profeta se aparece hoy en día y sea de la religión que sea las demás lo van a negar, y de entre los que se dicen sus seguidores no van a faltar un buen grupo de Judas y Apóstoles tibios y cobardes que lo dejen a la merced de sus perseguidores, y al final termine en un calabozo o un paredón.

Quienes me alegan que NO serían así las cosas… ¿cómo reaccionarían si les doy el mismo tratamiento que al atribulado guardia de la planta en la radio?. Sencillo: me van a tratar de loco, blasfemo, irrespetuoso, inhumano, insensible, inmaduro… terrorista - ya me ha pasado con algunos devotos, al punto de perder amistades y ser renegado por algunos en la familia.

En fin. Podeís ir en paz… hasta encontrar alguien que le ore a una divinidad o lea un libro diferente al tuyo.

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Al Otro Lado

¡QUE AGUANTE! - eso de quedarse sin raya en la cola por estar en la cola es el colmo de los colmos.

Hace años que no tengo el privilegio de compartir con los atribulados Nogalenses la noble experiencia de hacer cola para ir al otro lado - o dicho en lenguaje científico: formarse y tomar un lugar en una lenta fila para cruzar la frontera de Nogales Sonora a Nogales Arizona, un fenómeno que se ha ido convirtiendo con el paso de los años post 9/11 en un épico via crucis conforme la paranoia de los gringos aumenta, auxiliada por supuesto de un marcado desprecio racista hacia them Mexican siesta prone wetback greasers; las prácticas de los inspectores de aduana e inmigración rayan en los insanos niveles de los practicados por los Grenzkommando en Alemania cuidando el Muro de Berlín. Y los peores ofensores son los oficiales con apellido latino… en mis tiempos de Nogalense me tocó lidiar con varios López, Pérez y Espinozas muy Customs y INS y Border Patrols ellos que con el nopal escurríendoles de la frente se portaban con los ciudadanos Mexicanos y hasta con los de la Green Card como si trataran con criminales a la altura de los capos carteles de hoy en día. Retiro lo dicho, creo con los capos se portan a toda madre.

Viendo el reportaje del video arriba, me viene a la memoria el revuelo que la SB1070 ocasionó no hace apenas 8 meses este año. Hubo movimientos por la dignidad y boicots y convocatorias… tal y como lo había establecido entonces, eso no iba a durar y no serían más que ataques de Protagonismosis por parte de políticos oportunistas y ciudadanos que de momento sentían las ínfulas de fervor patrio, un fervor que ante las especiales del Ross, Target, Wal-Mart y restaurant-buffetes no tenía la más mínima esperanza de sobrevivir; viva México pero déjame ir a cambiar unos pesos a dólares para la escapada del fin de semana “al otro lado”.

No le aunque se nos borre la raya de la cola en la cola.

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De Posadas

De mis experiencias en radio y sobre todo en ésta época, de las más penosas es haber atendido las famosas fiestas Navideñas mal llamadas “Posadas”, esto como parte del equipo de transmisiones a control remoto que iba de lugar en lugar - siempre y cuando hubiera patrocinio por supuesto - transmitiendo algunos de los pormenores de celebraciones en oficinas como Bancos, Centros Comerciales, Empresas Particulares, etc.

Qué contraste con lo que me tocó presenciar en mis años de niñez para celebraciones bajo el mismo nombre.

Las Posadas

Es fácil discernir por el contenido de mis posts en este blog que no profeso afiliación alguna para con cualquier grupo religioso; a pesar de ese rechazo razonado de innumerables dogmas, considero que las tradiciones hasta cierto punto merecen respeto si van a ser seguidas como tales, y en el caso de las Posadas, he visto com tristeza como quienes son los primeros en olvidar el sentido de la tradición son los que se dicen profesar la religión católica.

En esas fiestas que solíamos patrullar a principios de los 90s era notable el despego y cada vez más acentuada degeneración a la fiesta tradicional: ahora el asunto era consumir alcohol en cantidades industriales hasta embrutecerse, hacer y decir cosas que normalmente no se hacen ni dicen en el trato del trabajo diario y por supuesto ajustarse con alguno de los nuevos o viejos amigos o amigas para una mejorada celebración personal después en algún lugar más conveniente.

Al final del día cada quien rige su vida a su albedrío, pero cuando después de sus episodios los veía atender la misa Dominguera con la mano en el corazón pues no me queda otra cosa que decir hipocresía y cinismo: si quienes profesan afiliación al credo no respetan sus principios, ¿cómo esperar o inclusive demandar el respeto de los demás?. No compas, así no es la cosa.

Eventualmente logré despegarme de esa responsabilidad de andar con el equipo de trabajo reportando borrachos a borrachos (y borrachas porque las doñas no se quedan para nada atrás en sus habilidades de lograr la igualdad entre los sexos).

Sería mejor que esas reuniones de festejo Decembrino dejen de ser llamadas Posadas. Dá pena a menos de que se lleven en el sentido tradicional.

Y se los dice un agnóstico :-P

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